

Era un veintinueve de junio, a las ocho de la mañana quedamos en vernos en la población de El Toro, ya que nuestra peculiar ruta este año es recorrer el nacimiento del río Palancia, desde Bejís a El Toro, concretamente en el “Hotel los Sabriles”, en donde habíamos reservado con antelación la comida para las dos de la tarde.
La logística es importante, ya que íbamos a realizar un largo recorrido, un firme irregular

Dejamos un vehículo a unos seis kilómetros en la carretera de El Toro en dirección a lo que fue la base militar “Las Saladas/Maricas”, ya que era nuestra intención llegar allí por el lecho del río y por el barranco que nos llevará directamente desde el nacimiento, unos kilómetros más abajo.
Con los otros dos vehículos nos desplazamos a Bejís, por una carretera local, bien asfaltada, ya que ha sido utilizada por la empresa que está construyendo todas las instalaciones del parque de los generadores eólicos que

A unos diez kilómetros se encuentra la bellísima población de Bejís, famosa por sus aguas, sus fuentes y paisajes: desde la lejanía nos da la bienvenida su derruido castillo, restos de lo que fue una importante plaza en la comarca, pasamos por las afueras de la población, al salir vimos el recién rehabilitado acueducto romano, a unos tres kilómetros y medio en dirección a la fuente de Los Cloticos, una vez pasada la planta embotelladora, nos detuvimos y aparcamos nuestro vehículos


Nos dirigimos durante casi dos kilómetros por un camino o pista forestal hacia Peñaescabia, un poco más adelante vemos la indicación a El Toro 8 Km, observamos que se ha creado una zona de microrreserva y a continuación observamos la señalización de los PREV 275 Nacimento del Palancia y el 273 Barranco del resinero.

Continuamos nuestra peculiar excursión hacia el nacimiento del Palancia que ya conocíamos por haber estado el año anterior, pero por eso lo hacía más apetecible, porque sabíamos de una parte lo que íbamos a ver, y por otra, la aventura de lo desconocido y deseado al mismo tiempo, conocer lo que otros compañeros nos habían dicho o habíamos leído, algo del extraordinario, insólito, espectacular y al mismo tiempo hermoso entorno orográfico.
Rápidamente nos encontramos con el cauce del Palancia, con muy poco caudal con sus aguas limpias y cristalina, en donde nos apetecía

Por encim
Durante casi media hora caminamos no sin dificultades por la ribera con su abundante vegetación de helechos y musgos entre otras, con la vigilancia de los chopos, cipreses, madroños y carrascas.
El camin

Por fin después de saltear su cauce llegamos al nacimiento, parece mentira, de la base de una peña en su margen izquierdo según nosotros lo vemos, nace de una fuente con un caño de agua pura; su sonido se hace música, acompañada de los cantos de los pájaros, es maravillo, tenemos enfrente su nacimiento, su origen, fuente de vida.