
El pasado domingo 28 de marzo pudimos DISFRUTAR, con letras mayúsculas, de lo que sólo el trabajo callado y anónimo de almas inquietas y amantes de su entorno son capaces de realizar: la restauración y adecuación de las trincheras de enta puedan ir arruinando lo que el paso del tiempo parece haber respetado, sin duda por la maestría en la ejecución de la obra. No sólo el tiempo ha considerado el conjunto arquitectónico, sino también el enemigo, pues una de las cosas que llama poderosamente la atención es la entereza de sus estructuras en medio de un agreste paraje que, además de su fantástica belleza, fue el escenario de una de las más violentas y crueles batallas de nuestra Guerra. Por ello es tremendamente extraño que ni la artillería ni los bombardeos aéreos dañaran este enclave de la llamada línea XYZ.
La población de Villamalur fue tomada el 24 de julio por fuerzas de la 1ª División nacionalista, que tras desplomarse la resistencia en la bolsa de Rubielos y después de un penoso avance durante meses de combates, consiguió entrar en la población tras descolgarse a través de la zona de Tales. Enfrente tenían las Brigadas Mixtas 116, 117 y 118, que conformaban la 25 División republicana, la cual ocupaba las posiciones del Cabezo entre otras del sector. Al día
siguiente, 25 de julio, el Ejército del Ebro cruzaba sorpresivamente el río y la 1ª División era requerida con urgencia para actuar en aquel otro escenario. Desde ese momento Villamalur quedaba guardada por la 108ª División nacional, que en días sucesivos penetraría a través de la zona denominada Pinares de Villamalur para formar una línea de resistencia estable más allá del vértice Cabezo, ahora ya en manos franquistas, durante el resto del conflicto.
La perfecta conservación de las trincheras del Cabezo parece denunciar que fueron precipitadamente abandonadas ante el peligro de copo por parte de las fuerzas fascistas, y por ello no debieron de sufrir grandes desperfectos. Este hecho nos permite disfrutar de su contemplación y viajar con la imaginación a aquellas trágicas jornadas protagonizadas por unos hombres a los que les tocó vivir tan tristes episodios de nuestra historia contemporánea.
Ernesto Zarzoso, Javi Guerra, Pepe Franch y el que estas líneas escribe tuvimos un recuerdo para todos ellos, anónimos y, porqué no decirlo, ayudamos a la
conservación de este precioso enclave recolocando alguna que otra piedra desmoronada. Enhorabuena a quienes han hecho posible su recuperación. Municipios con muchos más medios deberían tomar ejemplo.
¡DISFRUTADLO!
Juan Fco. Fuertes Palasí