
Parecia que sus paredes sólo con el roce de la pala escavadora
tendria que derrumbarse pero guantaron hasta lo que pudieron, cayeron como aquel, "con las botas puestas", con dignidad.

El derribo se inició por donde se habia detenido hace unos años, por la parte és
te, despidiéndose de su inseparable compañero de muchas andadas, el mar, como si hubiesen pedido permiso para entrar por la puerta que daba al pasillo del primer piso, entró la pala de la escavadora.

"Los pelos se nos ponian de punta", nos decia un asistente, de ver que aquel significativo edificio de nuestra poblac
ión se hacia añicos por momentos.

Habia que observar la potencia que tiene la máquina, y que poca resistencia le pone a su paso el edificio, las paredes van cayendo una detrás de la otra, y la máquina va avanzando poco a poco, como si no quisiera hacerle daño.
Ya queda la ú
ltima parte, lo que hemos visto siempre de fachada principal, la escavadora quiere darle explendor al acto y se levanta orgullosa al aire, para que todos la vean, como si se dijera, aquí estoy yo, y no tengo rival ni nadie que se me resista.

Se encara hacia el vertice de
la parte superior derecha, y sin apenas tocarla como si la rozara, derriba una parte de la facha.

La vista cambia por completo, el polvo lo invade todo, las lágrimas brotan de los ojos de muchos presentes, el Hostal Chavarro de toda nuestra vida (63 años, según me comento Ximo) está en ruinas.
La máquina continua su trabajo y va destruyendo todo lo que se
le ha puesto a su paso, todo es ya un montón de escombros.
Las autoridades tanto de Costas, como las locales, estabam presentes, diferentes medios de comunicación (entre hoy y mañana lo veremos reflejado en las noticias), y por supuesto muchos c
iudadanos de la localidad, y otros que están residiendo en la playa o en poblaciones limítrofes al enterarse, han querido ser notarios de
una triste realidad, un evento que va a cambiar el entorno en donde se ubica dicho edificio.
Ahora la potente maquinaria, se postra orgullosa encima de las recientes ruinas del Chavarro, queriendo decir, ¡he vencido!, como ha vencido lo nuevo a lo antiguo, la tradición a la modernidad, la edificación privada a los espacios abiertos y con una dedicación social.
A lo lejos, en la otra esquina está el Hostal Restaurante Pinche, que también tiene los dias contados, el jueves o el viernes, a más tardar, y una vez realizados todos los trámites legales, seguirá sus pasos.
Pasos que terminarán en el 2.018 cuando toda la primera línea de la playa de Moncofa, pase a ser dominio de Costas, y haga lo mismo, modificar nuestra fisonomia, cambiar, esperemos que para bién el Grao de Moncofa.
La máquina continua su trabajo y va destruyendo todo lo que se

Las autoridades tanto de Costas, como las locales, estabam presentes, diferentes medios de comunicación (entre hoy y mañana lo veremos reflejado en las noticias), y por supuesto muchos c


Ahora la potente maquinaria, se postra orgullosa encima de las recientes ruinas del Chavarro, queriendo decir, ¡he vencido!, como ha vencido lo nuevo a lo antiguo, la tradición a la modernidad, la edificación privada a los espacios abiertos y con una dedicación social.

Pasos que terminarán en el 2.018 cuando toda la primera línea de la playa de Moncofa, pase a ser dominio de Costas, y haga lo mismo, modificar nuestra fisonomia, cambiar, esperemos que para bién el Grao de Moncofa.
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